Bebidas energizantes ¿Valen la pena?

En los últimos años se ha ido popularizando el consumo de las llamadas “bebidas energizantes”, también conocidas como “smart drinks” o “power drinks”. La tendencia actual es la introducción en el mercado y difusión de nuevas bebidas de este tipo. La cafeína es el componente habitual de estas bebidas en concentraciones superiores a las de las bebidas de cola habituales, aunque no está regulada su composición. Además, pueden contener taurina, teobromina, guaraná, glucuronolactona, aminoácidos, vitaminas grupo B y C, carbohidratos, ginseng y otros.





La OMS ha considerado a este tipo de bebidas como estimulantes por el alto contenido en cafeína en su composición, opinión compartida en España desde la Fundación Española de Toxicología Clínica (FETOC).

El consumo de este tipo de bebidas se produce tanto en la población general, como en consumidores de drogas de abuso, sustancias recreativas y alcohol.
Los efectos buscados con el consumo de estas bebidas son: disminución del sueño y sensación de cansancio, aumentar los efectos euforizantes del alcohol y otras sustancias, mejorar la capacidad cognitiva y resistencia física, disminución efectos depresores alcohol y otras sustancias.

Entre los efectos de la cafeína destacan por su potencial toxicidad: aumento frecuencia cardiaca y contractilidad miocardio, aumento presión arterial, taquiarrítmias, efecto diurético, aumento secreción ácida gástrica, vasoconstricción cerebral y vasodilatación periférica.

Las manifestaciones clínicas tóxicas dependerán de la sensibilidad del consumidor, más frecuentes a partir de 500 mg/día, habiéndose descrito nerviosismo y crisis de ansiedad, pensamiento acelerado, insomnio, arrítmias cardiacas, temblores, convulsiones, crisis hipertensivas, etc, sin olvidar que produce tolerancia y dependencia.

El consumo de estas bebidas junto a otras sustancias recreativas con efectos simpaticomiméticos (cocaína, anfetaminas y derivados, piperazinas, algunas plantas y hongos, etc) conlleva un aumento en el riesgo de complicaciones
por sumación de efectos tóxicos.

El consumo concomitante con alcohol, tanto en forma de combinados como en formatos ya comercializados, puede conllevar a una disminución en la percepción subjetiva de los síntomas de la intoxicación etílica por los efectos estimulantes de la cafeína, pero sin reducción de los déficits cognitivos secundarios a la intoxicación. Esto puede condicionar una falsa autopercepción de la capacidad de conducción de vehículos o manejo de máquinas (sin variación en la tasa de alcoholemia) con el peligro de siniestralidad o consecuencias legales. Además, al disminuir la percepción subjetiva de los efectos depresores del alcohol puede condicionar un aumento del consumo, con el consiguiente daño para la salud.


Fuente:
XXXVIII JORNADAS NACIONALES DE SOCIDROGALCOHOL
Climent Díaz, B. "Bebidas energizantes:impacto para la salud"

Comentarios